Florence Arwani: Hay dos tipos principales de portabebés: portabebés preformados y cabestrillos. El cabestrillo para bebés, es el portabebés tradicional La tira de tela es de algodón/elastano, de unos 5 metros de largo y muy fuerte. Con un portabebés, puedes llevar al bebé de frente (de cara al torso o de cara al mundo), de espaldas o incluso de lado. La ventaja: puede personalizar su técnica ya que hay al menos 30 formas de atar un cabestrillo para bebés. Además, es evolutivo: puedes usar la misma envoltura desde el nacimiento hasta que el niño tenga 2 o 3 años. La desventaja: el portabebés es un poco técnico. Hay que aprender a hacer los nudos y a posicionar al niño: no es algo innato. Afortunadamente, algunas asociaciones (como L’école à porter o la Association Française de Portage de Bébés) forman a los padres. El cabestrillo es un derivado del portabebés: es un rectángulo de tela más corto (1,5 metros) que se sujeta con anillos. Se ajusta como una hamaca: El bebé se acuesta sobre tu torso con las piernas dobladas. La desventaja: te cansa los hombros y la espalda… Como resultado, el cabestrillo se reserva para un transporte corto. Precio: desde 35 euros. El sling para bebés preformados es más tecnológico. Se compone de un arnés, un cinturón ajustable y correas de apoyo: es bastante fácil de usar, ya que sólo hay que sujetar las correas. En general, está hecho de un material transpirable: estar pegado contra mamá (o papá) todo el día, ¡te hace sudar! También puedes añadir accesorios: capucha, capa de lluvia… El precio es un poco más caro: desde 85 euros.